Se que aun no he cambiado el logo de Torun, los días para las competiciones del Europeo de pista cubierta salen como en negativo, pero es que me da una pereza... Ni siquiera me he puesto a pensar en el siguiente campeonato, así que en unos días lo modificaré.
Al día siguiente de volver a España, tocaba trabajar y, como no, me toca servicio a pie por la senda litoral. Mi compañero y yo nos paramos ante un muro que los bomberos habían precintado y que corré riesgo de caerse sobre la senda pero, a pesar de lo que uno diga, la senda sigue abierta con el riesgo que ello conlleva. Que si, que sería mala suerte que le cayera a alguien encima, pero el riesgo está.
Esperando junto al muro una respuesta superior, mi compañero me dice "Anda, un pato", y cuando me vuelvo me encuentro a una cría de pato totalmente amarilla y solitaria. Activo el modo automático de "bicho que veo, bicho que cojo" y lo atrapo sin problemas. Tenía un hilo atado a una pata, por lo que puede que alguien haya intentado tenerlo de mascota o se haya liado con basura. Y ahora ¿que se hace con el patito?
La primera opción es llevarlo al centro municipal de recogida de animales, donde a los pocos días pasará a otra vida (no diré mejor). La segunda es recorrer la senda con el pato piando por si aparece la madre. Esta opción se debe hacer porque en invierno, las patas tienden a poner sus huevos junto a piscinas, por la presencia de agua y por tranquilidad. No cuentan con que en semana santa vienen de vacaciones los inquilinos y alguno que otra cría se pierde o es raptada por algún niño cuyo padres piensan que es buena idea tener un patito para que el niño lo maltrate. Mejor no sigo, que me caliento.
La opción 2 no funciona y la madre no se encuentra cerca, lo cual aumenta la probabilidad de la opción del rapto. Y ¿cual es la opción 3? Pues si, para mi casa. Esas decisiones no razonadas que hacen que acabes con un pato en tu casa cuando no tienes necesidad de complicarte más la vida me llevan por el camino de la amargura. Mi mujer se acercó a por el y lo instalamos en uno de los estanques de cuarentena (si, tengo estanques de cuarentena).
Ante la falta de información, empecé a alimentarlo con pan, que era lo más socorrido, aunque solo a corto plazo. La misma falta de información también me llevó a pensar que podía ser un bonito anade azulón silvestre que podria reintroducir, pero resulta que es un pato común, lo cual significa doble de tamaño y la reintroducción silvestre... dudosa.
Tras unas pequeñas lecturas por internet que te hacen pensar entre otras cosas que, afortunadamente o no, hay gente que está más grillada que tu, descubrimos que se podía alimentar con pienso de gallina y que le encantan los bichillos del jardín, como las cochinillas.
El patito, aun no sabemos como, se escapa del estanque de cuarentena, atraviesa una valla (si, tengo una valla dentro del jardín que delimita la zona salvaje de la de uso doméstico) y se planta en la puerta de la terraza llamando para entrar. Lo devuelvo al estanque varias veces, pero se vuelve a escapar y va a tiro fijo a donde estamos. Puede que sea porque por las noches duerme dentro de casa por el frio y porque debe mantenerse a una temperatura cálida. Y es que los patos son muy listos.
Y llega el momento papa pato...aunque no soy partidario de la idea de humanizar a los animales (por eso no les pongo nombre) ni que se acostumbren a tu presencia para no hacerlos dependientes (o parasitos), tenía que intentar naturalizar al patito para que aprendiera cosas que debería enseñarle su madre. Lo saqué al jardín para que andara un poco y no se anquilosara, y allí que iba el animalito siguiéndome, dándose de vez en cuando unos sprints que ya los quisiera yo para mi. Me puse a voltear piedras y aparecieron cochinillas a las que no hizo ni caso. Tuve que hacer como que buscaba yo y a mover hojas secas para llamar su atención, pero al final conseguí que entendiera el mensaje... se puso las botas. Si teneis una plaga de cochinillas ya sabeis lo que teneis que buscar. Se zampó hasta un escarabajillo despisado que pasaba por allí.
Eso si, los patos son muy sucios. Cada vez que levanta las aleta a la vez, activa el resorte y te deja un regalito. El se limpia muy bien en el agua y hasta bucea, pero excrementos para parar un tren... y eso que es una cría.
Como lleva un par de días con frío, pues lo hemos tenido en casa y ¿donde si no? en la bañera. Llena con medio palmo de agua y con unas cuantas piedras para que se suba. Si es que vive mejor que yo.
¿A ver donde empaqueto yo a este malcriado?
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miércoles, 8 de abril de 2015
martes, 29 de septiembre de 2009
N-El pato sevillano
Como tengo que enmendarme debido al daño causado a mi imagen protectora de la naturaleza por el desahucio del gato volador del jardin, hoy voy a contar uno de los primeros golpes morales recibidos en dicha proteccion.
Lo estuvimos recordando este fin de semana, ya que nos alojamos en Sevilla junto al parque del Alamillo, donde se origino el tema, y lo recordamos con disgusto.
La fecha era a finales de 2003 o principios de 2004. Habia un campeonato de Andalucia de orientacion en Sevilla y una de las pruebas se disputaba en el parque del Alamillo. Tras la carrera, vimos a unos niños con un pato. Cuando les pregunte que hacian con el, me dijeron que se lo habian encontrado y que no se movia mucho. Como un año antes habiamos realizado un curso de proteccion de aves y como distinguir un ave enferma, la examinamos y vimos que tenia sintomas de algo "chungo". Ojos almendrados, plumaje sucio, reflejo de huida perdido, el cuello flojo (que no se mantenia erguido).
Llamamos al veterinario del CREMA, el pobre era nuestro asesor ante cualquier problema con un bicho, y le preguntamos. Nos recomendo darle vitamina B y suero para recuperalo un poco a falta de un diagnostico "in situ".
Buscamos al guarda del parque, pero no lo encontramos, asi que nos llevamos al pato con nosotros en una caja que por aquellos tiempos solia llevar en el coche para estos menesteres (aun llevo unos flotadores de niño por si acaso). Buscamos una farmacia de guardia y le comente el asunto del pato al farmaceutico. "¿Por un pato?", nos pregunto con cara rara. Compramos la vitamina B (aun la conservo por si acaso), una jeringuilla gorda, una sonda y suero.
En el sitio donde dormiamos, un pabellon deportivo que llamabamos "suelo duro" porque era alli donde colocabas tu esterilla y tu saco de dormir, instale el pato en un lugar donde estuviera tranquilo y procedi con la operacion del sondaje. No tengo ningun titulo que me acredite o autorice para ello, pero lo he visto hacer tantas veces con los delfines que no me ofrecia mucha complicaciones. El pobre pato estaba hecho polvo porque no ofrecia mucha resistencia.

Al dia siguiente, tras la segunda carrera del fin de semana, llame a la policia local para preguntarle donde habia un centro para dejar el pato, que parecia algo recuperado, ya que no podia llevarmelo a casa y yo me habia limitado a echarle una mano mientras lo atendia un veterinario dedicado a eso. Me criticaron e incluso me amenazaron con denunciarme por haber "robado" un pato "municipal". Increible.
Tras explicarle al agente que lo unico que habia hecho era ayudar en lo posible, me indico donde estaba el centro zoosanitario de Sevilla. Llegamos alli y el guarda jurado se nego a aceptarnos el animal porque aquello cerraba los fines de semana. Le explicamos que no eramos de alli, que era lo que nos habia indicado la policia y seguia en sus trece, cerrandonos la puerta. Llamamos a la policia nuevamente y al rato nos abrio de nuevo cogiendonos el pato. Creiamos que habiamos hecho la buena obra del dia.
Llame al dia siguiente y nos dijeron que el pato se habia muerto, que estaba muy mal y que cuando abrieron la caja ya estaba muerto. En primer lugar pensamos que habiamos hecho lo posible, pero al poco tiempo nos enteramos como funcionaba ese centro y leimos las barbaridades y horrores que se realizaban alli. Nos imaginamos que al pobre pato lo habrian dejado alli, sin agua ni alimentacion hasta que alguno se acordara de el. Nos da pena hasta recordarlo. Tanto esfuerzo para nada por culpa de gente que trabaja de algo que no se merece.
Lo estuvimos recordando este fin de semana, ya que nos alojamos en Sevilla junto al parque del Alamillo, donde se origino el tema, y lo recordamos con disgusto.
La fecha era a finales de 2003 o principios de 2004. Habia un campeonato de Andalucia de orientacion en Sevilla y una de las pruebas se disputaba en el parque del Alamillo. Tras la carrera, vimos a unos niños con un pato. Cuando les pregunte que hacian con el, me dijeron que se lo habian encontrado y que no se movia mucho. Como un año antes habiamos realizado un curso de proteccion de aves y como distinguir un ave enferma, la examinamos y vimos que tenia sintomas de algo "chungo". Ojos almendrados, plumaje sucio, reflejo de huida perdido, el cuello flojo (que no se mantenia erguido).
Llamamos al veterinario del CREMA, el pobre era nuestro asesor ante cualquier problema con un bicho, y le preguntamos. Nos recomendo darle vitamina B y suero para recuperalo un poco a falta de un diagnostico "in situ".
Buscamos al guarda del parque, pero no lo encontramos, asi que nos llevamos al pato con nosotros en una caja que por aquellos tiempos solia llevar en el coche para estos menesteres (aun llevo unos flotadores de niño por si acaso). Buscamos una farmacia de guardia y le comente el asunto del pato al farmaceutico. "¿Por un pato?", nos pregunto con cara rara. Compramos la vitamina B (aun la conservo por si acaso), una jeringuilla gorda, una sonda y suero.
En el sitio donde dormiamos, un pabellon deportivo que llamabamos "suelo duro" porque era alli donde colocabas tu esterilla y tu saco de dormir, instale el pato en un lugar donde estuviera tranquilo y procedi con la operacion del sondaje. No tengo ningun titulo que me acredite o autorice para ello, pero lo he visto hacer tantas veces con los delfines que no me ofrecia mucha complicaciones. El pobre pato estaba hecho polvo porque no ofrecia mucha resistencia.

Al dia siguiente, tras la segunda carrera del fin de semana, llame a la policia local para preguntarle donde habia un centro para dejar el pato, que parecia algo recuperado, ya que no podia llevarmelo a casa y yo me habia limitado a echarle una mano mientras lo atendia un veterinario dedicado a eso. Me criticaron e incluso me amenazaron con denunciarme por haber "robado" un pato "municipal". Increible.
Tras explicarle al agente que lo unico que habia hecho era ayudar en lo posible, me indico donde estaba el centro zoosanitario de Sevilla. Llegamos alli y el guarda jurado se nego a aceptarnos el animal porque aquello cerraba los fines de semana. Le explicamos que no eramos de alli, que era lo que nos habia indicado la policia y seguia en sus trece, cerrandonos la puerta. Llamamos a la policia nuevamente y al rato nos abrio de nuevo cogiendonos el pato. Creiamos que habiamos hecho la buena obra del dia.
Llame al dia siguiente y nos dijeron que el pato se habia muerto, que estaba muy mal y que cuando abrieron la caja ya estaba muerto. En primer lugar pensamos que habiamos hecho lo posible, pero al poco tiempo nos enteramos como funcionaba ese centro y leimos las barbaridades y horrores que se realizaban alli. Nos imaginamos que al pobre pato lo habrian dejado alli, sin agua ni alimentacion hasta que alguno se acordara de el. Nos da pena hasta recordarlo. Tanto esfuerzo para nada por culpa de gente que trabaja de algo que no se merece.
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